jueves, agosto 28, 2008

El rastro de tu sangre en la nieve

Esta mañana te fuiste sin levantarme; yo no me di cuenta y cuando decidí por fin pararme de la cama para ir a bañarme, vi tus pies perfectamente marcados en el piso del comedor, justo al lado de la silla donde dejaste a secar la toalla. Tus huellitas de talco en mi piso han estado en mi cabeza todo el día, así supe que aunque no me despertaste, si te despediste de mi.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

uhy k cosa tan fea en serio, es poesia no babosadas